La limpieza de una línea no depende únicamente de los procedimientos CIP. También depende de algo mucho más difícil de detectar: los puntos donde el producto puede quedarse atrapado. Las llamadas "zonas muertas" son áreas dentro de los equipos o sistemas de tuberías donde el flujo no circula adecuadamente, permitiendo la acumulación de residuos que […]
No necesariamente.
Aumentar el flujo de alimentación puede parecer la forma más sencilla de procesar más producto, pero hay una variable que no podemos perder de vista: la capacidad de la centrífuga para manejar los sólidos que están entrando.
En el webinar revisamos un ejemplo aplicado a una clarificadora trabajando con café:
• Aproximadamente 2 % de sólidos en alimentación
• Un recinto de sólidos de aproximadamente 20 litros
• Un caudal de 20,000 litros por hora
Con esas condiciones, el cálculo daba un tiempo de separación de apenas 2.4 minutos.
El problema es que el equipo del ejemplo estaba programado para descargar cada 8 minutos.

¿Qué significa esto?
Que después de aproximadamente 2.4 minutos el recinto de sólidos ya habría alcanzado su capacidad de trabajo calculada y, durante los minutos restantes, la calidad de la clarificación podía comenzar a verse comprometida.
En el mismo ejercicio, al reducir el caudal de 20,000 a 10,000 litros por hora, el tiempo de separación prácticamente se duplicaba.
No significa que 10,000 L/h sea el caudal correcto para todas las centrífugas.
Significa algo mucho más importante:
El caudal debe ajustarse al porcentaje de sólidos y a la capacidad real del equipo.
Porque llevar más producto a una centrífuga no sirve de mucho si una parte del proceso deja de separarse correctamente.
Antes de preguntarnos:
“¿Cuánto más podemos alimentar?”
quizá deberíamos preguntarnos:
“¿Cuánto podemos alimentar manteniendo la separación que necesitamos?”
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