Uno de los errores más costosos en una planta es pensar que todos los productos se comportan igual. Una salsa con partículas, un jarabe concentrado, un aceite vegetal y una formulación farmacéutica pueden requerir condiciones de transferencia completamente diferentes, aunque recorran exactamente la misma línea. Cuando estas diferencias no se consideran, comienzan a aparecer problemas […]

El producto cumple con todas las especificaciones al inicio del proceso.
Pero al final, algo cambió.
La viscosidad ya no es la misma. La textura se modificó. La estabilidad disminuyó. Y aunque la temperatura parece estar bajo control, el problema puede haberse originado durante la transferencia.
Muchos productos alimentarios, farmacéuticos, cosméticos y biotecnológicos son sensibles al calor y al esfuerzo mecánico. Durante el bombeo, la fricción, la turbulencia o las condiciones de operación pueden generar efectos que alteren sus propiedades originales.
El desafío no es únicamente mover el producto de un punto a otro.
Es hacerlo sin comprometer su calidad.
En nuestro nuevo artículo exploramos por qué algunos fluidos sensibles requieren consideraciones especiales durante la transferencia y cómo proteger las características que hacen valioso al producto final.

