No basta con saber cuándo descargar. También importa cuánto estás descargando. Aunque ambas tienen el objetivo de retirar sólidos acumulados dentro del tambor, no funcionan de la misma manera. Durante nuestro webinar explicamos que, en una descarga parcial, es posible influir en el tamaño de la descarga. Es decir, podemos controlar la cantidad de sólidos […]
No siempre significa que exista una falla mayor en el equipo.
Durante nuestro webinar hablamos de un punto que encontramos con mucha frecuencia en planta: el agua de maniobra.
En los sistemas hidráulicos de descarga, esta agua participa directamente en la apertura y cierre del tambor. Por eso, su presión y su calidad pueden influir en que una descarga se ejecute correctamente.
Hay un detalle importante que muchas veces olvidamos:
El agua de maniobra también entra en un campo centrífugo.

Si contiene partículas sólidas, dureza o genera incrustaciones, estos residuos pueden acumularse en orificios y válvulas muy pequeños del sistema hidráulico.
¿El resultado?
Una descarga puede realizarse correctamente…
y la siguiente, no.
Cuando esto sucede y no se detecta, los sólidos continúan acumulándose dentro del tambor y el problema puede crecer rápidamente.
Por eso, ante una falla de descarga, vale la pena revisar:
• La calidad del agua de maniobra.
• Que los filtros estén limpios.
• La presión disponible y su estabilidad.
• El funcionamiento de válvulas y solenoides.
• El estado de juntas y sellos.
• Que el sistema realmente esté confirmando cada descarga.
A veces buscamos la causa de un problema dentro de la centrífuga cuando el origen puede estar en aquello que utilizamos para hacerla funcionar.
Una buena descarga también comienza con una buena calidad de agua.
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