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Cuando una planta busca mejorar la eficiencia de su refinación, una de las primeras preguntas que suele surgir es si el método de desgomado que utiliza sigue siendo el más adecuado para la materia prima que procesa.
La respuesta no siempre es sencilla.
Aunque el objetivo del desgomado es el mismo —eliminar fosfolípidos y otras impurezas presentes en el aceite crudo—, la forma de lograrlo puede variar significativamente dependiendo del tipo de aceite y de sus características.
Por esta razón, elegir entre desgomado con agua o desgomado ácido no debería basarse únicamente en costumbre o experiencia histórica, sino en las necesidades reales del proceso.
¿Por qué es tan importante el desgomado?
Antes de llegar a etapas como la neutralización, el blanqueo o la desodorización, es necesario retirar compuestos que pueden afectar la calidad del producto y aumentar los costos de refinación.
Si estas impurezas permanecen en el aceite, pueden provocar:
- Mayor consumo de químicos.
- Incremento en el uso de tierras de blanqueo.
- Menor recuperación de producto.
- Variaciones en la calidad final.
- Mayores costos operativos.
Por ello, el desgomado es considerado una de las etapas más importantes dentro del refinado de aceites vegetales.
¿Cómo funciona el desgomado con agua?
El desgomado con agua es uno de los métodos más utilizados cuando los fosfolípidos presentes en el aceite son fácilmente hidratables.
El proceso consiste en añadir agua caliente al aceite para provocar que estas sustancias absorban humedad, aumenten de tamaño y puedan separarse posteriormente mediante sistemas de centrifugación.
Su principal ventaja es la simplicidad operativa.
Además, permite recuperar fosfolípidos que posteriormente pueden aprovecharse en aplicaciones de valor agregado, como la producción de lecitina.
Generalmente se utiliza en aceites con características que favorecen una separación eficiente mediante hidratación.
¿Cuándo se utiliza el desgomado ácido?
No todos los fosfolípidos reaccionan de la misma manera al contacto con el agua.
Existen compuestos que requieren un tratamiento adicional para facilitar su separación.
En estos casos se emplean ácidos orgánicos, como ácido cítrico o ácido fosfórico, que transforman ciertos compuestos presentes en el aceite y permiten que posteriormente sean eliminados mediante centrifugación.
Este método suele utilizarse en aceites donde la hidratación simple no proporciona los resultados deseados.
También es frecuente en procesos relacionados con aceite de palma, aceite de coco, aceite de oliva y algunas grasas de origen animal.
Entonces, ¿cuál es mejor?
La realidad es que no existe una respuesta universal.
Un error frecuente es asumir que un método siempre es superior al otro.
Lo importante es determinar cuál ofrece la mejor relación entre calidad, rendimiento y costo operativo para la materia prima específica que procesa la planta.
En muchos casos, la decisión depende de factores como:
- Tipo de aceite.
- Concentración de fosfolípidos.
- Calidad de la materia prima.
- Objetivos de refinación.
- Costos operativos.
- Requerimientos de calidad del producto final.
Por ello, dos plantas que producen aceites similares pueden utilizar estrategias de desgomado diferentes y obtener excelentes resultados en ambos casos.
La importancia de evaluar el proceso completo
Cuando aparecen problemas como altos consumos de químicos, incremento de pérdidas o variaciones en la calidad, es común pensar que la solución está en las etapas finales del refinado.
Sin embargo, muchas veces la oportunidad de mejora se encuentra en la forma en que se están eliminando las impurezas desde el inicio del proceso.
Por esta razón, las plantas más eficientes no solo monitorean los resultados finales, sino también el desempeño de cada etapa de separación.
Más que elegir un método, se trata de optimizar la operación
El objetivo no debería ser determinar si el desgomado con agua o el desgomado ácido es mejor de manera general.
La verdadera pregunta es cuál permite a la planta obtener una mejor calidad de aceite, una mayor recuperación de producto y menores costos operativos.
Cuando el método de desgomado está alineado con las características de la materia prima, las etapas posteriores trabajan en mejores condiciones y toda la operación se vuelve más eficiente.
Y en una industria donde cada tonelada procesada cuenta, esa diferencia puede tener un impacto directo en la rentabilidad de la planta.

