No basta con saber cuándo descargar. También importa cuánto estás descargando. Aunque ambas tienen el objetivo de retirar sólidos acumulados dentro del tambor, no funcionan de la misma manera. Durante nuestro webinar explicamos que, en una descarga parcial, es posible influir en el tamaño de la descarga. Es decir, podemos controlar la cantidad de sólidos […]
No basta con saber cuándo descargar.
También importa cuánto estás descargando.

Aunque ambas tienen el objetivo de retirar sólidos acumulados dentro del tambor, no funcionan de la misma manera.
Durante nuestro webinar explicamos que, en una descarga parcial, es posible influir en el tamaño de la descarga.
Es decir, podemos controlar la cantidad de sólidos que queremos expulsar en cada ciclo dependiendo del sistema hidráulico de la centrífuga.
¿Y qué buscamos con esto?
Que después de calcular cuánto sólido se acumula durante el tiempo de separación, la descarga realmente sea capaz de retirar esa cantidad.
Porque no basta con calcular correctamente cuándo descargar.
También tenemos que asegurarnos de estar sacando los sólidos que esperamos sacar.
En una descarga total, el comportamiento es diferente:
se abre el tambor durante un periodo mayor y se expulsa también el líquido contenido en su interior.
Por esta razón, durante el webinar se destacó un punto fundamental:
cuando se realiza una descarga total, la alimentación debe estar detenida.
Después de la descarga, además, hay que permitir que la máquina recupere nuevamente sus revoluciones antes de continuar con el proceso.
Entonces, la pregunta no debería ser únicamente:
“¿Cada cuánto descarga mi centrífuga?”
También vale la pena preguntarse:
“¿Qué tipo de descarga está realizando y cuánto está expulsando realmente?”
Porque el tiempo de separación y el tamaño de la descarga deben trabajar juntos.
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