Cuando se habla de corrosión en plantas de alimentos o farmacéuticas, muchas personas asumen que el acero inoxidable es suficiente para eliminar el problema. La realidad es más compleja. Los procesos de limpieza y sanitización exponen diariamente los equipos a sustancias químicas, temperaturas elevadas y condiciones de operación que pueden afectar su desempeño a largo […]

Si alguna vez has revisado los costos de refinación de aceite y te has preguntado por qué aumenta el consumo de químicos, por qué se generan más pérdidas de producto o por qué la calidad del aceite refinado presenta variaciones, es posible que la respuesta esté en una etapa que muchas veces recibe menos atención de la que merece: el desgomado.
Aunque ocurre al inicio del proceso de refinación, su impacto puede sentirse a lo largo de toda la operación.
En muchas plantas aceiteras, los indicadores de alerta suelen aparecer en etapas posteriores. Aumenta el consumo de tierras de blanqueo, se incrementa la cantidad de jabón generado durante la neutralización o se observan variaciones en la calidad del aceite terminado.
Lo que no siempre resulta evidente es que muchos de estos problemas tienen un mismo origen: las impurezas presentes en el aceite crudo no fueron eliminadas de forma eficiente.
Entonces, ¿qué es exactamente el desgomado?
El desgomado es la etapa del refinado donde se eliminan fosfolípidos, proteínas, mucílagos y otras sustancias que se encuentran naturalmente en el aceite crudo.
Estas impurezas, conocidas comúnmente como "gomas", pueden representar una pequeña fracción del volumen total del aceite, pero tienen un impacto importante en el desempeño de las etapas posteriores.
Dependiendo del tipo de aceite y de sus características, el proceso puede realizarse mediante la adición de agua, ácidos orgánicos o una combinación de ambos métodos.
El objetivo es sencillo: retirar la mayor cantidad posible de compuestos indeseables antes de continuar con la neutralización, el blanqueo y la desodorización.
¿Por qué es tan importante eliminar las gomas?
Porque las gomas no desaparecen por sí solas.
Cuando permanecen en el aceite, terminan afectando otras etapas del proceso y generan costos que muchas veces pasan desapercibidos.
Entre los efectos más comunes se encuentran:
- Mayor consumo de productos químicos durante la neutralización.
- Incremento en el uso de tierras de blanqueo.
- Menor eficiencia del refinado.
- Pérdidas de aceite atrapado en residuos y subproductos.
- Variaciones en la calidad final.
- Mayor riesgo de oxidación y reducción de vida útil.
Por separado pueden parecer problemas menores. Sin embargo, cuando una planta procesa cientos o miles de toneladas al mes, el impacto económico se vuelve considerable.
Un ejemplo frecuente en la industria
Es común que una planta detecte un aumento en el consumo de tierras de blanqueo y busque soluciones cambiando proveedores, modificando dosis o ajustando parámetros de operación.
Sin embargo, después de analizar el proceso completo, muchas veces se descubre que el problema no está en el blanqueo.
La causa real es que los fosfolípidos y otras impurezas están llegando a esa etapa porque no fueron retirados adecuadamente durante el desgomado.
En otras palabras, una etapa termina compensando las deficiencias de la anterior.
El impacto en la rentabilidad
Cuando se habla de rentabilidad en una planta aceitera, normalmente se piensa en el precio de la materia prima, los costos energéticos o el rendimiento global de producción.
Pero existe otro factor igual de importante: cuánto aceite útil se recupera durante el refinado.
Un desgomado eficiente ayuda a:
- Reducir pérdidas de producto.
- Optimizar el uso de químicos.
- Disminuir costos operativos.
- Mejorar la estabilidad del aceite.
- Mantener una calidad más consistente.
- Incrementar el aprovechamiento de la materia prima.
Por esta razón, muchas plantas consideran el desgomado como una de las etapas más importantes para proteger los márgenes de operación.
¿Cómo saber si el proceso necesita revisión?
Algunas señales frecuentes son:
- Incremento en el consumo de químicos.
- Aumento en el uso de tierras de blanqueo.
- Variaciones de color entre lotes.
- Rendimientos inferiores a los esperados.
- Costos de refinación en aumento.
- Problemas recurrentes de calidad.
Cuando estos síntomas aparecen de forma simultánea, vale la pena analizar el desempeño de las etapas iniciales del proceso.
Una pequeña etapa con grandes consecuencias
El desgomado no suele ser la parte más visible de una refinería de aceite, pero sí una de las más influyentes.
Una separación eficiente de fosfolípidos y otras impurezas permite que las siguientes etapas trabajen en mejores condiciones, reduce pérdidas y ayuda a obtener un aceite de mayor calidad con menores costos operativos.
Por eso, cuando una planta busca mejorar la rentabilidad del refinado, la respuesta muchas veces no está al final del proceso, sino en las primeras etapas donde comienza la separación de impurezas.

